Mi desarrollador desapareció con el proyecto a medias: qué hacer, en orden
Dejó de contestar y quedó una web o un sistema sin terminar. Qué recuperar primero (dominio, hosting, código), qué pedir por escrito y cómo retomar.
Primero lo urgente: antes de buscar otro desarrollador, antes de enojarte y antes de pagar nada, asegurá el dominio, el hosting y lo que exista del código o del contenido. Todo lo demás se puede rehacer; el dominio que quedó a nombre de otro, no. Después de eso, el orden es: documentar lo que hay, decidir si se retoma o se rehace, y recién entonces elegir con quién. Acá va cada paso, con lo que tenés que pedir por escrito en cada uno.
Paso 1: el dominio
El dominio es lo único que no se puede volver a hacer. Averiguá hoy a nombre de quién está:
- Si es .uy, buscalo en el registro de nic.uy (o en el de Antel para .com.uy). Ahí figura el titular y el contacto técnico.
- Si es .com u otro genérico, cualquier buscador de WHOIS te muestra el registrador y, a veces, el titular.
Tres escenarios:
- Está a tu nombre o al de tu empresa. Pedí al registrador el acceso o el restablecimiento de contraseña con tus datos. Cambiá la clave y el mail de contacto.
- Está a nombre del desarrollador. Pedile por escrito (mail, no solo WhatsApp) la transferencia del dominio a tu nombre. Es tuyo si lo pagaste vos, pero el registro lo tiene él: sé concreto y cordial, y guardá la conversación.
- Está por vencer. Renovalo ya, aunque siga a nombre de otro, si el registrador te lo permite. Un dominio vencido lo puede comprar cualquiera.
Si solo vas a hacer una cosa hoy, que sea averiguar a nombre de quién está tu dominio.
Paso 2: el hosting y los accesos
Hacé una lista de todo lo que el proyecto usa y quién tiene la clave: hosting, panel del sitio (WordPress, Shopify, lo que sea), base de datos, correo del dominio, Google Analytics, Search Console, Google Business, cuenta de Mercado Pago o de pagos, redes conectadas. Para cada uno: ¿está a tu nombre? ¿tenés acceso? ¿quién paga?
Lo que esté a nombre del desarrollador, pedilo por escrito en el mismo mail que el dominio. Lo que esté a tu nombre pero sin acceso, recuperalo con el proveedor. Lo que no sepas si existe, preguntá: "¿dónde está alojado el sitio y quién paga el hosting?" es una pregunta legítima aunque no sepas nada de técnica.
Paso 3: el código y el contenido
Aunque el sitio no esté terminado, algo existe. Pedí:
- El código fuente, en un repositorio (GitHub, GitLab) o en un archivo comprimido. Con la fecha de la última versión.
- La base de datos, si la hay: exportada.
- Los archivos de diseño (Figma, Adobe) y los textos y fotos que entregaste vos.
- Las credenciales de servicios que él haya creado para el proyecto.
No hace falta que entiendas lo que te mandan. Hace falta tenerlo, con fecha, antes de que la relación se corte del todo.
Paso 4: documentar lo que hay
Con lo recuperado, armá un documento de una página:
- Qué tenía que hacer el sitio (el alcance original, si lo tenés por escrito).
- Qué hace hoy: qué páginas existen, qué funciona, qué no.
- Qué se pagó y qué queda por pagar.
- Qué accesos tenés y cuáles faltan.
Ese documento es lo que cualquier profesional serio te va a pedir para cotizar el rescate sin adivinar. Y si la cosa termina en reclamo, es tu respaldo.
Paso 5: ¿retomar o rehacer?
No hay regla general, pero hay señales claras:
Conviene retomar cuando el código está en una tecnología corriente, hay repositorio con historial, lo hecho funciona y falta menos de un tercio. Alguien nuevo puede leerlo y seguir.
Conviene rehacer cuando no hay código o llegó sin historial, está hecho sobre una plantilla o un constructor que nadie quiere mantener, lo que "funciona" se rompe en el celular, o el proyecto era una landing o un sitio chico: en ese caso rehacer bien suele ser más barato que arqueología.
Lo que siempre se aprovecha: el dominio, los textos, las fotos, la identidad, y las URLs que ya estén en Google (se redirigen, no se pierden).
Paso 6: elegir con quién seguir (y no repetir el problema)
Lo que salió mal casi siempre fue falta de estructura, no mala suerte. Para la próxima:
- Todo a tu nombre desde el día uno. Dominio, hosting y cuentas. El proveedor administra; el titular sos vos.
- Precio y alcance por escrito antes de pagar. Qué incluye, qué no, cuántas páginas, qué pasa el mes siguiente.
- Pagos por etapas con entregables visibles. Seña, mitad de obra, entrega. Cada pago contra algo que se ve.
- Un lugar donde ver el avance. No debería hacer falta preguntar "¿cómo vamos?" por WhatsApp.
- El código en un repositorio al que tengas acceso, aunque nunca lo abras.
En Arbol.uy el cotizador te muestra el precio antes de hablar con nadie, el pago va por etapas con el avance en tu panel, y el sitio, el dominio y los accesos quedan a tu nombre. Está explicado en cuánto cuesta una página web en Uruguay.
Si preferís que lo miremos nosotros
Tenemos un servicio para exactamente esto. En rescate de webs pegás la URL, la herramienta la analiza en el momento y te devolvemos un diagnóstico con plan y presupuesto, en pesos o dólares, antes de tocar nada. Si lo que quedó a medias es un sistema, una app o un panel interno, el camino es rescate de sistemas: auditamos lo que hay y te decimos si se termina, se migra o se rehace.
Resumen para guardar: hoy, el dominio. Esta semana, accesos y código, todo por escrito. Después, un documento de una página con lo que hay y lo que falta. Con eso, cualquier presupuesto de rescate que te den va a ser un número real y no una apuesta.
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